La Champeta, una de las expresiones culturales más representativas del Caribe colombiano, fue reconocida oficialmente como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación en 2025. Este hecho marca un momento histórico para la música, la danza y todo el universo social que gira alrededor de este movimiento, que nació y se consolidó en las comunidades afrodescendientes de la Costa Caribe.
La decisión fue adoptada tras la aprobación del Plan Especial de Salvaguardia (PES) por parte del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, con el respaldo del Ministerio de Cultura, luego de un proceso amplio de investigación, participación comunitaria y construcción colectiva de su inmenso valor.
"El universo cultural reconocido está compuesto por 11 expresiones que consolidan una propuesta que da cuenta de la identidad de la champeta, de su vigencia, riqueza simbólica y papel en la vida cotidiana de los territorios", señalaron fuentes oficiales del Ministerio de las Culturas, destacando la dimensión integral del reconocimiento.
Dos décadas de lucha: El camino a la dignificación
El camino a este hito no fue corto. La postulación de la Champeta a Patrimonio es la culminación de un trabajo incansable que se remonta a más de 20 años, iniciado formalmente desde el Acuerdo 014 de 2003.
Recordamos con orgullo el 2023, cuando el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural (CNPC) dio concepto favorable por unanimidad a la postulación. Este paso crucial demostró la madurez del proceso de salvaguardia y el respaldo institucional a una cultura que, durante mucho tiempo, fue marginada. "Hemos luchado por que se reconozca que la Champeta es más que un ritmo; es el eco de una historia de resistencia", afirman sus gestores.
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La Champeta como expresión de identidad y valor.
Desde sus inicios en los barrios populares de Cartagena, Barranquilla y otros municipios, la Champeta ha sido mucho más que un género musical. Ha sido una forma de narrar la realidad, de construir identidad y de unir a generaciones enteras alrededor del baile, el picó y la fiesta popular.
La investigadora y gestora cultural Mily Iriarte, una de las voces más destacadas del movimiento, subraya que este reconocimiento es una reivindicación total: "La Champeta es una cultura, una identidad que tiene unos orígenes y unos diálogos afro y que reivindica a una población. Cuando la haces Patrimonio, le dices: 'Tú eres importante', y la llenas de valor" .
Durante años fue estigmatizada y marginada de los circuitos culturales oficiales. Sin embargo, su crecimiento constante y su capacidad de transformación social terminarán por abrirle un espacio legítimo dentro del patrimonio del país.
Un patrimonio integral que abarca el universo picotero.
La declaratoria reconoce a la Champeta como un sistema cultural completo. No se limita el sonido. Incluye el baile, el lenguaje, la estética, la tradición oral, la cultura picotera, los festivales, los saberes artesanales y los espacios de encuentro comunitario.
El picó, por ejemplo, pasa a ser reconocido como símbolo patrimonial por su valor técnico, artístico y social. También se protegen los oficios asociados, la iconografía, las prácticas de producción musical y la transmisión de conocimientos entre generaciones, asegurando la continuidad de este arte ancestral y contemporáneo.
El reto de la salvaguardia
La aprobación de la Champeta como patrimonio no es un punto final, sino el inicio de una nueva etapa. El gran desafío ahora es que la salvaguardia se traduzca en acciones concretas: formación cultural, apoyo a los portadores, protección de escenarios tradicionales, documentación histórica y fortalecimiento de los festivales y procesos comunitarios.
Desde FlowSoledad celebramos este logro como una victoria cultural del pueblo caribeño. La Champeta es historia viva, identidad en movimiento y ahora patrimonio de todos los colombianos.



